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    Seminci 2015
    Seminci 2015
    The girl king

    Un folletín caro

    crítica de Reina Cristina (The girl king, Mika Kaurismäki, Finlandia, 2015).

    Vidas azarosas o apasionantes, personalidades fuertes o avanzadas a su tiempo, excentricidad o genialidad, belleza apabullante o maldad profunda, relevancia de sus actos para la posteridad, etc. Diversos son los motivos, en fin, que provocan que algunos personajes de la historia despierten de forma recurrente, generación tras generación, la curiosidad e imaginación de innumerables artistas. Y una de esas figuras históricas es, sin duda, Kristina Augusta Wasa, más conocida como la Reina Cristina de Suecia, quien, en el ámbito concreto del cine ha contado con diversas obras basadas en su vida; desde el clásico de Rouben Mamoulian, con una inolvidable Greta Garbo al frente del reparto, hasta la adaptación de la pieza teatral de Ruth Wolff a cargo de Anthony Harvey, Abdicación (1974), con la mismísima Liv Ullman en el papel de la exmonarca, y pasando por la película que nos ocupa, Reina Cristina (2015) de Mika Kaurismäki. Si como es bien sabido las comparaciones son odiosas, en este caso lo son elevadas a la enésima potencia; en consecuencia, señalaremos las carencias de la última película citada con independencia, pongamos por caso, de que la actriz elegida para el rol principal, Malin Buska, aunque solvente, no esté en ningún momento a la altura de sus ilustres predecesoras. Y es que Reina Cristina no necesita de semejante bagaje para ser una pieza fallida y mediocre. Por desgracia, se basta sobradamente por sí misma. Ello es sin duda una verdadera lástima, puesto que lo primero en llamar la atención del espectador durante el metraje no son sus defectos, sino su cuidada ambientación de época, en la que destacan el diseño de vestuario de Marjatta Nissinen, la dirección artística de Tommi Hourula y la fotografía de Guy Dufaux: tres instancias exquisitamente armonizadas para crear una atmósfera, entre realista y opresiva, que evoca la pintura holandesa del siglo XVII, período en el que se sitúa la acción y, por tanto, gran influencia del arte sueco de entonces, dada su común filiación protestante. Sin embargo, tan brillante envoltorio es incapaz de esconder la anodina realización de Kaurismäki, ya que, salvo en algún momento aislado –léase la escena del Codex Giga–, deviene tan correcta como impersonal. Sobre decir que, sin haber estado nunca a la altura de su hermano, el director finés sin duda ha hecho mejores películas o, al menos, con mayores pretensiones autoriales que Reina Cristina, que podría ser el trabajo de cualquier artesano bregado.

    Sea como fuere, el gran defecto del filme radica, empero, en su punto de partida, esto es, el endeble guion de Michel Marc Bouchard. Y es que se trata de un texto que comete todos y cada uno de los errores prototípicos de los biopics históricos. Para empezar, la psicología de los personajes es burda y esquemática, de manera que pronto aparece el temido maniqueísmo; además, en tanto mirada a un tiempo pasado, expone categóricamente unos hechos más que dudosos. Así, por ejemplo, la relación entre Cristina y René Descartes (Patrick Bauchau) es descrita como la de un afectivo vínculo alumno/maestro, cuando existen evidencias de que la simpatía entre ambos era nula. Resulta evidente que Bouchard se decanta sistemáticamente por la hipótesis historiográfica más escabrosa e intrigante, no –como sería lo lógico en una producción tan esmerada– por aquella más aceptada o probada. De hecho, es típico de los malos escritores hacer que sus criaturas se comporten según su conveniencia para desarrollar la acción, lo que quiebra con la verosimilitud del relato. De ahí que en Reina Cristina la protagonista únicamente sea lesbiana –ninguna ambigüedad sexual, ¿para qué confundir al espectador?–, que Descartes muera envenenado –algo muy dudoso añadido para subrayar vehementemente a los antagonistas– o que la monarca sueca no se convierta al catolicismo por convicción o por su carácter siempre curioso e inquieto –que muy bien podría preferir el libre albedrío de la Iglesia romana a la predestinación luterana–, sino por la manipulación del embajador francés. Este último punto, en concreto, resulta de una puerilidad tan absoluta que provoca la risa de puro ridículo: ahí está la simbología entre la Virgen María y Jesucristo que se establece entre Cristina y su primo y heredero, Karl Gustav (François Arnaud), para probarlo. En este sentido, es imposible no acordarse de Elisabeth (1998) de Shekhar Kapur, obra en la que parece inspirarse el libreto de Bouchard, al centrarse también en una joven “reina virgen” inmersa en pleno conflicto entre protestantes y católicos, y cuyo carácter cuenta con la determinante influencia de un mentor, Sir Francis Walsingham (Geoffrey Rush) y el canciller Axel Oxenstierna (Michael Nyqvist), respectivamente. Y aunque el filme de Kapur estaba lejos de ser perfecto, la potente simbología en torno a Elisabeth I de Inglaterra (soberbia Cate Blanchett), concretada con buen pulso por su autor en unas imágenes casi oníricas, daba como resultado una pieza cuya tesis –cierta o no– convencía de sobras al público.

    por Elisenda N. Frisach
    mayo 11, 2016

    Crítica | Reina Cristina

    por Elisenda N. Frisach | mayo 11, 2016

    Estas son las 10 mejores películas de la 60ª edición del Festival de Valladolid para nuestro compañero Álvaro Martín:

    1. Mustang, de Denis Gamze Ergüven (Turquía).
    2. Rams, el valle de los carneros, de Grímur Hákonarson (Islandia).
    3. Virgin Mountain, de Dagur Kári (Islandia).
    4. Tikkun, de Avishai Sivan (Israel).
    5. Una pastelería en Tokio, de Naomi Kawase (Japón).
    6. La adopción, de Daniela Féjerman (España).
    7. La arteria insivible, de Pere Vilá (España).
    8. Une histoire de fou, de Robert Guédiguian (Francia).
    9. 45 years, de Andrew Haigh (Reino Unido).
    10. The girl king, de Mika Kaurismäki (Finlandia).

    Ahora toca que lleguen a nuestros cines. Mustang (Acontracorriente), Rams (Karma Films), Virgin Mountain (Surtsey films), Una pastelería en Tokio, Une histoire de fou y 45 years (Golem) ya tienen distribución en España. La ganadora de la Espiga de Oro, la citada Rams, arribará a las salas el 13 de noviembre.
    por Unknown
    noviembre 01, 2015

    Las 10 mejores películas de la 60ª edición de la Seminci

    por Unknown | noviembre 01, 2015

    Islandia suma y sigue

    Palmarés de la 60ª edición de la Seminci.

    Nueva victoria para el cine islandés, ahora, en Valladolid. Rams (El valle de los carneros), que llegará a España el 13 de noviembre, ha conseguido su tercer gran premio del año con la Espiga de Oro, tras los obtenidos en Cannes (Un Certain Regard) y Zúrich (Golden Eye a la mejor película). La segunda película de Grímur Hákonarson, además, representará al país escandinavo en la próxima edición de los Oscars. Una guinda que su director, en un adelanto de la entrevista que le realizó nuestro compañero Gonzalo Hernández, ve demasiada lejana pero que, atendiendo al nivel de este año, no sería para nada desdeñable. A la Espiga de Oro de Rams, en cuanto a la nación insular se refiere, hay que añadirle el laurel interpretativo para el excelente Gunnar Jónsson en Virgin Mountain, una de las mejores películas de la temporada que se ha tenido que conformar con  un galardón menor pero que, como hizo en Karlovy Vary, se ha llevado el corazón de los espectadores. Es el caso también de 45 años (Premio a la mejor actriz para Charlotte Rampling) y Mustang (Espiga de Plata y Premio del Público), dos de los largometrajes más destacados de esta 60 entrega de la Seminci. Un póquer de filmes que ha elevado el nivel de una edición algo descafeinada, como nos ha contado nuestro compañero Álvaro Martín durante esta semana. A falta del top 10 habitual, les dejamos con el palmarés completo.

    Espiga de Oro a la mejor película: Rams (El valle de los carneros) (Hrútar) de Grímur Hákonarson (Islandia).
    Espiga de Plata a la segunda mejor película: Mustang de Denis Gamze Ergüven (Francia, Turquía).
    Premio a la mejor dirección: Naomi Kawase por Una pastelería en Tokio (An, Japón).
    Premio al mejor actor: Gunnar Jónsson por Virgin Mountain (Fúsi, Islandia).
    Premio a la mejor actriz: Charlotte Rampling por 45 años (45 years, Reino Unido).
    Premio Pilar Miró al mejor director novel: Grímur Hákonarson (Rams) y Denis Gamze Ergúven (Mustang).
    Premio Miguel Delibes al mejor guion: Rodrigo Sepúlveda por Aurora (Chile).
    Premio a la mejor fotografía: Shai Goldman por Tikkun (Israel).
    Espiga de Oro al mejor cortometraje: El adiós de Clara Roquet (España).
    Espiga de Plata al mejor cortometraje: exaequo Café froid de Stéphanie Lansaque y François Leroy (Francia), y Tank, de Raoul Servais (Bélgica).
    Mejor cortometraje europeo nominado a los EFA 2016: El adiós de Clara Roquet (España).
    Premio FIPRESCI: Mustang de Denis Gamze Ergüven (Francia, Turquía).
    Premio del público: Mustang de Denis Gamze Ergüven (Francia, Turquía).
    por Emilio M. Luna
    octubre 31, 2015

    Palmarés de la 60ª edición de la Seminci

    por Emilio M. Luna | octubre 31, 2015
    Mustang

    Un final por todo lo alto

    Crónica de la séptima jornada de la 60ª edición de la Seminci.

    Después de una semana que la verdad, no se ha hecho tan corta como otros años, había mucha expectación por ver qué era lo que iba a deparar el último día de competición de una sección oficial que, por desgracia, siguiendo con lo ocurrido en San Sebastián, no ha alcanzado el nivel esperado. ¿Los motivos? Múltiples y difíciles de explicar, pero vaya por delante que no es nada fácil programar un certamen a estas alturas del año, cuando prácticamente todas las obras han tenido presencia en festivales y, en algunos casos, hasta estreno en salas. Una pequeña anécdota de un amigo refleja a la perfección en qué momento se encuentran los eventos como la Seminci. Este amigo se encontraba hace un par de días en la proyección del Teatro Calderón de la última película de Kawase, aburrido y algo desencantado, decidió abandonar la sala para ir a comer a su casa. En donde no tuvo dificultad alguna para acabar de ver el filme gracias a la magia-amenaza de Internet. Y si quieren hagan la prueba, porque quitando alguna anómala producción (que probablemente interese a poca gente), casi la totalidad de los largometrajes que han participado en esta 60 Edición se encuentran colgados en la red. Triste realidad que, unida a la gran competencia de festivales de ciudades de más nombre que han aflorado o se han potenciado en los últimos años (Toronto, Roma, Londres…) deja a un histórico certamen de cine transformado en certamen de preestrenos, con proyecciones interesantes sí, pero en el que la presencia de la industria es mínima, casi anecdótica. De hecho, casi todas las cintas vienen ya con la distribuidora española de turno debajo del brazo.

    No obstante y, a pesar de las sensaciones previas, el nivel de cine de hoy ha sido sobresaliente. Ya sea gracias a la diosa fortuna, o a que hay ojo para poner buenas películas en fin de semana, momento en el que hay más afluencia de público y, por tanto, más comentarios a favor o en contra de un tipo de cine, algunas veces extremo, al que no se le suelen dar segundas oportunidades. Centrándonos en materia, a primera hora fue el turno de Fúsi, espléndido filme islandés que explora la vida de un hombre con espíritu infantil atrapado en una rutina devoradora. Una obra con tacto y sensibilidad que a pesar de ser un amargo drama no desdeña de apoyarse en la comedia inteligente para endulzar. Estrenada en Cannes y premiada de manera triple en Tribeca, pudimos ya leer su crítica en EAM desde Karlovy Vary. Y pronto podrán leer la entrevista que esta misma tarde nos ha concedido su realizador, Dagur Kári. Lo cierto es que la Espiga de Oro tiene muchas posibilidades de irse a Islandia, ya sea de la mano de Fúsi o de Rams. Pero cuidado a otra gran candidata de última hora, la turca Mustang. Vamos con ella.

    por Unknown
    octubre 31, 2015

    Seminci 2015 | Día 7. Crítica: Mustang

    por Unknown | octubre 31, 2015

    Sabor blanco finés

    Crónica de la sexta jornada de la 60ª edición de la Seminci.

    La sexta entrega de la Seminci abría con su primera y única mañana soleada, que daba paso a un día donde el cine finlandés era el principal protagonista. Primero, porque se le dedica un ciclo propio; segundo, porque también se le tenía en consideración en otras programaciones. Sin ir más lejos en sección oficial hemos podido disfrutar del último trabajo de Mika Kaurismäki, The girl king, además de un pequeño y simpático cortometraje, Feliz Navidad. La jornada de la mañana se ha completado con la correspondiente dosis de cine patrio que un festival de tanta relevancia como el de Pucela se ve obligado a programar (interesada y desinteresadamente, no crean); como el no siempre tan bien recibido Pere Vilá con su último trabajo La arteria invisible. Y, ¿más allá? Pues actos como la MiniMinci, que sigue llenando el Auditorio Miguel Delibes con miles de niños de Primaria que gritan como locos enfurecidos durante los primeros minutos de la proyección. ¿El motivo? Que un gran número de ellos nunca ha asistido al cine para ver una película. Saquen sus propias conclusiones o limítense a canturrear aquello de The times are a changing, como hemos narrado días pasados. Algo que también se puede extraer de la organización del propio certamen, en el que la Sección Cine y Vino, inaugurada esta misma mañana, no deja de enfrentar a partidarios, para los que se promociona y apoya la gastronomía local, y a detractores, para los que se acaba con la esencia cultural de la Seminci, convirtiéndola en una mera pasarela comercial para gente con poco o nulo conocimiento cinematográfico. Teniendo en cuenta las palabras de Fernando Trueba en la conferencia impartida en la Universidad de Valladolid: «Considero el cine español como ‘artesanal’, y lo prefiero al término de ‘industria’; es más humano», quizás un evento de tanto peso como Seminci, y sobre todo, con la trayectoria que tiene, debería tomar nota y centrarse (exclusivamente) en lo importante: el séptimo arte. Lo demás es relleno.

    por Unknown
    octubre 30, 2015

    Seminci 2015 | Día 6. Críticas: La arteria invisible + The girl king + Tikkun

    por Unknown | octubre 30, 2015

    Compra un niño, adopta un carnero

    Crónica de la cuarta jornada de la 60ª edición de la Seminci.

    Avatares. Azafatas que evidentemente no saben cómo se hace una buena tortilla de patata, preguntan a Carlos Pumares su nombre: ¿Cómo se llama usted? Pumares, PU-MA-RES, remarca con incomprensión hacia las nuevas generaciones Youtube que no tienen ni idea de quién es el excitado señor canoso que aguarda en la entrada a sala. The times are changing como silencioso veredicto final. Algo que podemos extrapolar al noble (según su firma) arte cinematográfico. Y es que el cine, hoy en día, gracias entre otras cosas a ese milagro que es la HBO, es multiformato. Atrévanse si no lo han hecho ya a romper esquemas. Es por ello que hay que destacar los cortos que anteceden a las películas, los cuales, siendo tan cine como son, no debieran estar relevados a un segundo plano únicamente en función de su duración. Factor injusto en el que en absoluto interviene la calidad. Y menos en un día de sorpresas como este. Ya saben, por lo general la cinta española que estrena aquí, en el mejor de los casos, arriba tras rechazo en San Sebastián; y, un par de horas después, la rumorología instantánea apunta a que el trabajo de Féjerman puede ser uno de las favoritos a alzarse con la Espiga de Oro. En otro orden de cosas, se hizo la entrega, sin polémica alguna, incluso con más aplausos de los que cabría esperar en otras circunstancias, a Fernando Trueba, una de las Espigas de Honor de esta edición junto a Juan Diego y a Juan Mariné. Todos radiantes. Algo que un periodista acreditado no puede aseverar con unas ojeras que sobrepasan en magnitud a algunas propuestas.

    por Unknown
    octubre 28, 2015

    Seminci 2015 | Día 4. Críticas: Rams (El valle de los carneros) + La adopción

    por Unknown | octubre 28, 2015

    Caminos comunes

    Crónica de la tercera jornada de la 60ª edición de la Seminci.

    Nos gusta la Seminci, queremos Seminci, y adoramos a Ana Martín, esa señorita (sé que si fuera hombre no pondría señorito, perdóneme Bordieu) a la que el resto de la prensa lava la ropa porque se encarga con profesionalidad de repartir las acreditaciones para los, adivinen, acreditados. Gracias a gente como ella, y a ese maravilloso Punto de Encuentro (barra libre) para la prensa, se olvidan, momentáneamente, los desatinos de una programación porosa. Sí, que muchas obras vienen de Cannes, dirán los especialistas, pero cualquiera lo diría, ateniéndose a ese tono grisáceo que acompaña a la mayoría de cintas. Y, aunque las facilidades que otorga la organización hagan de la Seminci una experiencia acogedora, no hay que olvidar que una vez que llega el primer fundido a negro poco importan los agasajos. Dejémonos, por tanto, de convencionalismos, pasemos por alto el gran detalle de que nos hayan invitado como prensa a uno de esos cócteles especiales y vayamos al asunto cinematográfico.

    por Unknown
    octubre 28, 2015

    Seminci 2015 | Día 3. Críticas: Nahid + Dégradé

    por Unknown | octubre 28, 2015

    Al tueste de dorayakis

    Crónica de la segunda jornada de la 60ª edición de la Seminci.

    Día de asentamiento, de ojeras de domingo de manga corta, de rencuentros no tan inesperados y de consultas a desconocidos: Sí señora, ya sé que en el catálogo no pone nada de los subtítulos, pero de verdad que no le miento si le digo que aunque la película sea siria en versión original va a usted poder hacer gala de su perfecto castellano. ¿A destacar? Una muy interesante mesa redonda acerca del papel de la mujer en el cine que ha contado, entre otras, con parte de las realizadoras presentes en el ciclo Femenino Singular. Entremedias paseos de seminceros y curiosos varios por la recién estrenada (y larga, muy larga) alfombra roja; porque da igual que haga buen tiempo y no haya ninguna excusa seria para resguardarse. Únase a nosotros: camine por los soportales de la Plaza Mayor sintiéndose como una auténtica estrella de cine, perciba el terapéutico almohadillado de terciopelo rojo y plantease la pregunta de por qué no democratizar esta sensación todos los días a todas las horas. Pero recuerde, si todos somos especiales, nadie lo es, y aunque sea un mero toque simbólico/decorativo y publicitario (el banco rojo ese), la ideología (Zizek presente), el espíritu si se prefiere, acaba impregnando cualquier acción, y oigan, así es bonito que el monopolio de prestigio que simboliza habitualmente el tapiz se rompa permitiendo pisadas de mortales.

    por Unknown
    octubre 26, 2015

    Seminci 2015 | Día 2. Críticas: Una pastelería en Tokio + Una historia de locos + Zonda, folclore argentino

    por Unknown | octubre 26, 2015

    60 años no son nada

    Crónica de la primera jornada de la 60ª edición de la Seminci.

    Sesenta años. Ni más ni menos, la edad del reinicio, la edad a la que la vida vuelve a tomar un sentido primigenio, originario renacimiento al que se une una experiencia contrastada en forma de erudición, que bien valiera como prueba testada ante un futuro incierto y excitante. Distendida extensión de las palabras de una Naomi Kawase que con tranquilidad japonesa, y traductora mediante, exprimía su sabiduría haiku ante un señor teatro como es el Calderón, rebosante de ganas de probar hasta qué punto un certamen tan internacional y a la vez tan localista como es el de Pucela (recuerden, Semana Internacional de Cine sí, pero de Valladold) podía demostrar su valía en un cumpleaños de números redondos previsto desde hace años. Cuestión de júbilo gratuito, no creo que haya nadie que a estas alturas espere cambios revolucionarios con sabor a aniversario, y agradecimientos hacia un certamen que tiene ganada una parcela del corazón de todos aquellos para los que esta semana tiene un aroma especial. Individuos nostálgicos de un tipo de cine en peligro de extinción, que se escandalizan ante el excesivo protagonismo de un patrocinador como el Santander (presente hasta en el reverso de las entradas, lo nunca visto) pero que aclaman hasta el enrojecimiento de manos a un señor al que hace no mucho criticaban: Fernando Lara, ex director de la Seminci y uno de los responsables de que el certamen tenga a día de hoy el prestigio que tiene. Espiga de Honor y homenajeado de forma unánime ante compañeros a los que se les escapan, con honor y sin vergüenza alguna, las lágrimas por un tiempo perdido, que no siempre fue mejor pero sí más vital y enérgico. Porque, como decíamos. la coherencia es regla de oro, y si algo funciona, como en teoría funciona el festival, mejor no lo toques. Y la sorpresa de lo previsible es un éxito fácil de adivinar. Y da igual la repetición si esta es acertada. Y si Álex O’Doherty sabe camelarse al público, y con una elegante puesta en escena dar un espectáculo digno y entretenido, que enganche y sea un show por sí mismo, pues se le vuelve a traer y punto. Y claro, funciona. Porque esto de las galas en el fondo es como los cortometrajes, cuanto más cortas mejor, y si encima llevan música y algo de humor, hasta alguno pagaría por verlas. Que al final es de lo que se trata, Money, Money, Money, Moneeeeey, que decían los Monty Python; nos interesas por tu dinero, que cantaron O’Doherty y su banda a los patrocinadores.

    ¿Y dime? ¿Qué hay más allá de eso? Para empezar una película, Dheepan [crítica], cuya ausencia causó traumas de psicólogo en Donosti: ¿Cómo puede ser que no la hayan traído? ¡No entiendo nada! ¡Vaya selección de Perlas...! Y un largo etcétera incomprensible para todo aquel que no sepa las cartas marcadas con las que juega un festival como el vallisoletano a nivel de fidelización del cliente: un claro “apostamos por ti cuando estás empezando, devuélvenos el favor cuando seas alguien” que parece tener la confirmación en el imprescindible ciclo, quizás el más interesante del festival, de óperas primas de grandes realizadores contemporáneos. De eso, creo, se trataba esto, de dejar de lado fotos, modelitos y alfombras rojas e ir a la verdadera sustancia del celuloide, de la pura narrativa bien ilustrada al fin y al cabo. En sus juicios como espectadores está la confirmación o no de unos principios de cine de autor de calidad. Que sí, puede ser amargo, doloroso y triste como un amor perdido, pero por suerte, por encima de todo, es evidente, adjetivo caracterizado por la claridad y la distinción que diría Descartes. Y la pedantería y trascendencia, lados opuestos de la banalidad que se luce por rigor en el photocall, pueden ser incluso aparcadas cuando un fidelizado público que echa de menos la cola (ya hablaremos en otra ocasión de eso, porque de verdad que merece) vota como Espiga de Oro favorita Requiem For a Dream. Ese mismo público que merece la mejor semana de cine del mundo y que a la vez no merece durante el resto del año día del espectador en versión original. Porque no nos engañemos, estamos ante todo, frente a un acontecimiento que polariza, para bien o para mal, a la audiencia que tiene la correcta osadía de tomarlo como acontecimiento cultural relevante.

    Y oye, ¿ahora el alcalde quién es?, pregunta un foráneo, ¿sigue el de siempre? Y tú con cierta distinción de señorito respondes negativamente mientras el actual alcalde de tu ciudad espera a que te sirvan el Gin tonic, el que pides como si te lo pusieras en tu casa, con mucha ginebra y poco pijerío, a la vez que un sudoroso y entregado Areces pincha como hijo bastardo Mi Gran Noche ante un público entregado al que le espera a la vuelta la sorpresa de Sinatra en lista de reproducción. Y la gente ríe y baila, y desgasta la barra libre a cubatas como si los treinta euros de acreditación fueran demasiado, ¿Tierra de vinos? Cada cosa en su lugar, que vale, que sí, pero que tampoco estamos en Burdeos. Atrás queda un inicio soberbio, un Audiard de Palma de Oro que abre junto a una perfecta demostración de marketing de Corbacho (al que se le frustra, para desgracia hipster-colectiva, el concierto de Sidonie) y por delante nada más y nada menos que siete días de cine de autor de calidad. Semincianos, frikis del celuloide (no los que de Sitges, si no los de cineclub de los setenta), “vedlo aquí o allá, porque el reino de Dios ya está entre vosotros”. Lucas 17.20.21.

    por Unknown
    octubre 25, 2015

    Seminci 2015 | Día 1. Crítica: Incidencias

    por Unknown | octubre 25, 2015
    El manantial de la doncella

    Bodas de diamante en Pucela

    Las 10 mejores Espigas de Oro de la Historia de la Seminci.

    Mañana, comienza una nueva edición del Festival de Valladolid, y no una cualquiera. La Seminci, uno de los festivales decano del cine español, cumple 60 años como bastión del cine de autor e independiente. 60 años de Don Boscos, Lábaros (anteriores denominaciones de los galardones) y Espigas; 60 años de gran cine que han propiciado que por Pucela pase la obra de autores con François Truffaut, Steven Spielberg, Ken Loach, Ridley Scott, Milos Forman, Ingmar Bergman, Billy Wilder, Stanley Kubrick, Abbas Kiarostami y Lucchino Visconti. Iconos de la Historia del Cine que han servido como leitmotiv a este insólito oasis del cine minoritario que ha sobrevivido a todo tipo de crisis sociales, culturales y económicas.

    A modo de homenaje, desde EAM elegimos las 10 mejores películas que han obtenido el máximo entorchado vallisoletano: la Espiga de Oro. Atendiendo a algunos de los apellidos nombrados con anterioridad, se vuelve una tarea ardua seleccionar tan solo diez filmes. Se quedan fuera de nuestro listado pero no de nuestro recuerdo obras como El que debe morir (Jules Dassin, 1958), El niño salvaje (François Truffaut, 1970), La estrategia de la araña (Bernardo Bertolucci, 1971), Providence (Alan Resnais, 1977), Mi nombre es Joe (Ken Loach, 1998), Réquiem por un sueño (Darren Aronofsky, 2000) o Hierro 3 (Kim Ki-duk, 2004). ¿Nos ofrecerá la entrega número 60 de la Seminci una Espiga de Oro como las que le ofrecemos a continuación? Dagur Kári y Andrew Haigh, seguro, tendrían mucho que decir. Las 10 Espigas de El antepenúltimo mohicano:

    por Emilio M. Luna
    octubre 23, 2015

    Las 10 mejores Espigas de Oro de la Seminci

    por Emilio M. Luna | octubre 23, 2015

    Preparando las velas

    Line up de la 60ª edición de la Semana Internacional de Cine de Valladolid.

    Pues sí, ya queda menos para la sesenta edición de la Seminci (olviden la ch por favor, no sé quién la inventó ni bajo qué circunstancias). El retorno de todo un clásico dentro de los festivales de nuestro país, segundo en importancia, y en edad, después del de San Sebastián, el cual ha dejado un sabor agridulce en prácticamente todas sus secciones. ¿Mala selección o simplemente mala cosecha de producciones este 2015? Intentando evitar pronunciamientos absolutos, es factible pensar que quizás el festival de cine de autor por antonomasia de nuestro país pueda resolver las dudas. Lejos de los compromisos y aprietos que supone la consideración de categoría A, hay todo un mundo que puede ser programado a competición por todo lo alto, ya saben, el único requisito para que una película entre a competición en un festival como el de Valladolid, a la zaga de los cuatro grandes (y Toronto, claro), es que no haya sido proyectada en España con anterioridad. Así que queda un amplio margen de acierto (y error) para una edición que su director, Javier Angulo, lleva anticipando los últimos dos años como el gran acontecimiento de la historia del festival, aunque la verdad es que se presupone a priori, que la línea a seguir será la de las pasadas ediciones; el presupuesto apenas se ha visto incrementado, y como no podía ser de otra manera se sigue cierta coherencia con pasadas selecciones. Quedando quizás la anecdótica cifra resumida y simbolizada en el fantástico libro que el periodista César Combarros le ha dedicado a la historia del festival.

    ¿Y qué es lo que vamos a poder degustar? Un menú continuista (lo cual no tiene porque ser necesariamente malo) que vuelve a traer a las pantallas a una serie de autores para los que la Seminci se ha convertido en festival predilecto, y apoyo en muchos casos imprescindible dentro del letárgico sistema de distribución español. Así, tenemos a la canadiense de origen hindú Deepa Mehta, quién ya participó hace un tres ediciones con su Midnights Children (premio a la mejor fotografía); a la outsider germana Margarethe von Trotta (que en la misma edición fue Espiga de Plata con un biopic de Hannah Arendt); y a Mika Kaurismaki, el eterno hermanísimo que, casualidades de la vida, también participó en la misma Seminci con Rumbo al Norte. Pero esperen, porque hay más, y es que de ese 57 certamen también repite Pere Vilá, quién firmando La arteria invisible, comparte la representación patria con Daniela Féjerman, a competición; fuera de ella, lo último de Corbacho, Saura y Coixet. Además se podrán ver Una pastelería en Tokio y Why me?, firmadas respectivamente por Naomi Kawase y Tudor Giurgiu, otro par de habituales del festival. Oliver Hirschbiegel, director de El hundimiento, presentará su último trabajo, Elser, mientras que el israelí Avishai Sivan hará lo propio con Tikkun. Se suman al conjunto las últimas obras de Dagur Kári y Andrew Haigh, y cierran la sección cuatro óperas primas: Dégradé, de los hermanos Tarzan Nasser y Arab Nasser, Hrútar (Rams), segunda película del islandés Grímur Hákonarson, Mustang, de la directora turca Deniz Gamze Ergüven y Nahid, de la iraní Ida Panahandeh

    ¿Y qué hay más allá? La que probablemente sea la mejor selección de cine documental del país, Tiempo de Historia, todavía por desvelar, y el apartado dedicado a realizadores nóveles Punto de Encuentro. Una sección en la que, si bien hay lugar para la sorpresa y el descubrimiento, a priori poco puede esperarse, visto esta el bajo nivel de años precedentes y lo dictado por el sentido común, ya que es evidente que cualquier joven cineasta busca estrenar en San Sebastián, sección oficial si apunta lo suficientemente alto, o si es más realista y profundo, en la homogénea y habitualmente trascendental Nuevos Directores. Supuesto el rechazo en este certamen, el estreno en primera línea de Gijón o Valladolid, se convierte en una diana más o menos factible sobre todo para creadores patrios, codiciados por certámenes hambrientos de producciones nacionales que garanticen la presencia de figuras más o menos conocidas que atraigan el tan caro foco de atención mediática. El problema viene al presuponer la calidad, y es que sin menospreciar a ningún filme, hay que tener en cuenta, además de todo lo señalado, que el certamen pucelano reserva hueco en su sección oficial para las mencionadas operas primas, que compiten entre sí por el premio Pilar Miró a mejor director novel. Por lo que podemos asegurar que los debuts de categoría juegan en otra liga literalmente. Destaca Domáci Pece, obra elegida por la República Checa en la carrera hacia los Óscar presentada en otro aniversario, el 50º de Karlovy Vary. Y si usted es de los que aprovecha este tipo de certámenes para olvidar la deriva de la modernidad y empaparse de cine que no haya tenido la oportunidad de ver, está de suerte, completan la programación un ciclo de Óperas primas de grandes directores no distribuidas en España, un repaso de grandes obras dirigidas por mujeres que hayan sido presentadas en el festival y un Ciclo de cine finlandés, país invitado en esta sesenta edición. Vayan contando los días, ya falta menos para el cumpleaños. Del 24 al 31 de octubre.

    LARGOMETRAJES SECCIÓN OFICIAL


    Aurora, de Rodrigo Sepúlveda (Chile).
    Dheepan, de Jacques Audiard (Francia) / Inauguración (Fuera de concurso).
    Une histoire de fou, de Robert Guédiguian (Francia/Líbano).
    45 Years (45 años), de Andrew Haigh (Reino Unido).
    Die abhandene Welt (The Misplaced World), de Margarethe von Trotta (Alemania).
    An (Una pasteleria en Tokio), de Naomi Kawase (Japón/Francia/Alemania).
    L’artèria invisible, de Pere Vilà Barceló (España).
    Hatuna MeNiyar (Wedding Doll), de Nitzan Giladi (Israel).
    Beeba Boys, de Deepa Mehta (Canadá).
    De ce eu? (Why Me?), de Tudor Giurgiu (Rumania/Bulgaria/Hungría).
    Dédradé, de Tarzan & Arab Nassar (Palestina/Francia) - Ópera prima.
    Elser (13 Minutes), de Oliver Hirschbiegel (Alemania).
    La adopción, de Daniela Fejerman (España/Lituania).
    Fúsi (Virgin Mountain), de Dagur Kári, Islandia/Dinamarca.
    The Girl King (Reina Cristina. La mujer que fue rey), de Mika Kaurismäki (Finlandia/Alemania/Canadá/Suecia/Francia).
    Hrútar (Rams), de Grímur Hákonarson (Islandia/Dinamarca) - Ópera prima.
    Mustang, de Deniz Gamze Ergüven (Turquía/Francia/Alemania/Qatar) - Ópera prima.
    Nadie quiere la noche, de Isabel Coixet (España/Francia/Bulgaria) / Clausura (Fuera de concurso).
    Nahid, de Ida Panahandeh (Irán) - Ópera prima.
    Tikkun, de Avishai Sivan (Israel).

    PROYECCIONES ESPECIALES


    Incidencias, de José Corbacho y Juan Cruz (España).
    Zonda, folclore argentino, de Carlos Saura (España/Argentina/Francia).

    PUNTO DE ENCUENTRO


    2 yötä aamuun (Two Nights Till Morning), de Mikko Kuparinen (Finlandia9.
    3000 Layla (3000 Nights), de Mai Masri (Palestina/Francia/Jordania/Líbano/Emiratos Árabes/Catar).
    À peine j’ouvre les yeux (As I Open My Eyes), de Leyla Bouzid (Francia/Bélgica/Túnez).
    Les Cowboys, de Thomas Bidegain (Francia/Bélgica).
    La decisión de Julia, de Norberto López Amado (España).
    Domáci Pece (Home Care), de Slávek Horák (República Checa/Eslovaquia).
    El duelo del vino, de Nicolás Carreras (Italia/Argentina).
    Flocken, de Beata Gårdeler (Suecia).
    Hatuna MeNiyar (Wedding Doll), de Nitzan Giladi (Israel).
    Hector, de Jake Gavin (Reino Unido).
    How to Win at Checkers Every Time, de Josh Kim (Tailandia/Indonesia/EEUU/Hong Kong).
    Problemski Hotel, de Manu Riche (Bélgica).
    Princess, de Tali Shalom Ezer (Israel).
    A szerdai gyerek (The Wednesday Child), de Lili Horváth (Hungría/Alemania).
    por Unknown
    octubre 01, 2015

    Programa de la 60 edición de la Seminci

    por Unknown | octubre 01, 2015

    Esta mañana, la dirección de la Semana Internacional de Cine de Valladolid ha anunciado las primeras películas que formarán en la 60 edición del certamen. Un adelanto, exclusivamente centrado en la producción española, que ha desvelado dos de los títulos que lucharán por la Espiga de Oro. Se trata de la catalana L’artèria invisible, dirigida por un viejo conocido de Pucela, Pere Vilá, ganador del Premio FIPRESCI en 2012 por La lapidación de Saint-Etienne; y, La espera, segunda película en solitario de Daniela Fejerman que entre sus atractivos cuenta con la actriz Nora Navas, Premio a la mejor interpretación femenina en 2013 por Todos queremos lo mejor para ella. Fuera de concurso, llegarán los nuevos trabajos del controvertido Jose Corbacho (acompañado por Juan Cruz), Carlos Saura (con el documental Zonda, folclore argentino) e Isabel Coixet (con la cinta inaugural de la Berlinale, Nadie quiere la noche). A lo largo de las próximas semanas iremos conociendo más novedades de una de las celebraciones más antiguas y prestigiosas del cine español que tendrá lugar del 24 al 31 de octubre.

    Sección Oficial


    La espera de Daniela Fejerman (España).
    L’artèria invisible de Pere Vilá (España).
    Incidencias de Jose Corbacho y Juan Cruz (España) [Proyección especial fuera de concurso].
    Zonda, folclore argentino de Carlos Saura (España) [Proyección especial fuera de concurso].
    Nadie quiere noche (Nobody Wants the Night) de Isabel Coixet (España) [Fuera de concurso].

    Cortometrajes


    El adiós de Clara Roquet (España).
    Nothing stranger de Pedro Collantes (España).

    Punto de Encuentro


    La decisión de Julia de Norberto López Amada (España).
    por Emilio M. Luna
    septiembre 04, 2015

    Primeros títulos para la 60 SEMINCI

    por Emilio M. Luna | septiembre 04, 2015

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